Blog de LunaNimac

Luna Nimac

Poemas y relatos

¿LA ULTIMA LLUVIA?

Escrito por LunaNimac 17-11-2018 en POEMA. Comentarios (0)

Algún día, sin ver el pronóstico,
la inesperada lluvia nos empapará
calándonos hasta los huesos,
entonces aspiraremos
el aroma a tierra mojada
¡tan profundo e intenso!
que querremos quedarnos
perfumando nuestro cuerpo.

¡Ojalá que esa lluvia
gotee sin lamentos!
Que no sea tormenta
con rayos de arrepentimiento
sino un delicado rocío
que refresque amaneciendo
y oyendo su suave música
nos quedemos durmiendo.

Sepan que yo no quiero
que además goteen lágrimas
ni vientos de tristeza
que desordenan la calma,
permitan que en el cielo
haya nubes sonrosadas
con alegres recuerdos
que dan calor a las almas,
formando las sonrisas
arco-iris coloridos de gracia.

La Naturaleza es sabia,
culminado un ciclo
renueva su savia
para que surjan otros brotes
con pimpollos de esperanza.

Algún día, sin pronóstico,
nos mojará la postrera lluvia
llevándonos con su corriente
donde hoy hay misterios y dudas,
y tal vez ahí descubramos
que ella no es la última
enseñando otra existencia
que desde acá no se vislumbra,
habrá que esperar la experiencia
para saber lo que Thanatos oculta.


LA HISTORIA DE DAVID TAILOG

Escrito por LunaNimac 14-11-2018 en RELATOS. Comentarios (0)

Los diarios informaron la terrible e inesperada noticia: David Tailog había fallecido y su cuerpo sería velado, a cajón cerrado, en la sala principal de la biblioteca nacional hasta las 16 horas del día siguiente. El mundo lloró su muerte y una multitud se acercó a despedirlo aunque ninguno, con excepción de Marta Funes y mi persona, había jamás intercambiado un abrazo o una palabra con él, es más salvo Marta y yo, nadie conocía su rostro ni ningún aspecto de su vida personal pero todos lo amaban y lamentaban su fallecimiento como si fuera un familiar cercano. Su maravillosa obra literaria traspasaba el papel para adentrarse en los corazones y ninguno dudaba que era el ser más bello y fascinante que la Naturaleza podía haber creado,
Suponían que David era tímido, reservado y muy cuidadoso de su intimidad por lo que nunca exhibió una fotografía y tampoco accedió a reportaje alguno... en realidad ni él mismo conocía su imagen, nunca se miró al espejo, al menos al espejo tradicional que todos conocen, su espejo era como él, especial, hecho de tinta y letras. Se instaló allí, en la biblioteca, siendo muy joven y nunca quiso abandonar ese lugar, para él era el paraíso, rodeado de libros, sus grandes y fieles amigos.
Desde que tengo memoria, siendo muy pequeña, acompañé a Marta todas las tardes a visitarlo. Conversábamos, merendábamos y a veces nos leía algo, propio o de otro autor cuyo texto le había embelesado. Su voz profunda, grave, tranquila y pausada, hechizaba... solo oírlo me trasladaba a un mundo de ensoñaciones, de magia... Nosotras llevábamos sus libros a los editores, arreglábamos sus contratos y depositábamos sus ganancias en una cuenta bancaria creada al efecto, David lo quería así, decía que él tenia cosas más interesantes que esas “minucias administrativas” como las llamaba, para él nada era más importante que escribir y pensar. Sus libros demuestran que en su caso tenia razón.
Yo, como tantas otras mujeres, estaba enamorada de David; su seducción era innata, le bastaba la palabra... además era atento, amable, educado e inteligentísimo ¡imposible no caer rendida ante sus encantos! Aunque él solo viera en mi a una chiquilla o a la sobrina de Marta y por ende intocable.
Desconozco si tenía o tuvo alguna vez apetencias sexuales, nunca lo evidenció, tampoco prestaba atención a su aspecto físico, vestía con la primer ropa que encontraba sin fijarse si combinaban los colores o si le quedaba holgada o ajustada, simplemente no le interesaba, Tampoco nunca quiso que le trajera un espejo para que pudiera ver qué le sentaba mejor, él decía que para verse le bastaba leer su diario íntimo y sus textos, y que solo ellos podían reflejar cómo era realmente.También en eso creo que tenía razón, como en todo,
Delante mio al menos nunca mencionó el accidente que tuvo de muy niño. Por mi tía me enteré que fue un gran incendio donde murieron sus padres y él sufrió quemaduras en el 70 % de su cuerpo, seguramente lo habría borrado de su memoria. Por eso estaba en sillas de ruedas y tenia la piel tan extraña... aunque para mi solo era una piel exótica, como la de esos ejemplares únicos encontrados en islas lejanas y perdidas que suelen pasar en documentales de la naturaleza. Y sus gruesos anteojos le daban ese toque intelectual indispensable en un escritor excepcional como él.
Marta cuidó de él desde el incendio hasta el fin de sus días, para ella David y yo fuimos los hijos que nunca pudo tener y hoy lo llora con el auténtico dolor de madre que alberga. Le guardé el diario íntimo de David en su mesita de luz como recuerdo, ya que como dije carecemos de fotografías.
Yo me confeccioné una carpeta con todos los artículos que hablan de mi amado, incluso las necrológicas, y no hay ninguna que no diga que era el ser más bello y fascinante que la Naturaleza podía haber creado, aunque jamás lo hayan visto en persona.
David venció al Goliat de la discriminación, pero en lugar de piedras lo mató con palabras.

 (13/11/2018)

MARIPOSAS

Escrito por LunaNimac 11-11-2018 en POEMA. Comentarios (0)

Las palabras se escurren
desde mi boca impetuosa
y corren hasta mis manos
reclamando versos y prosa,
saben que como sonidos
son leves mariposas
con vida más efímera
que del jabón la pompa,
por eso solicitan
imprimirse en el papel,
vestidas con traje de letras
siempre se pueden leer
rescatando el mensaje
que deseaban hacer saber.
Se resisten al olvido
sabiendo que desaparecerán
y desean como lápida
las hojas de un cuaderno escolar
o amarillentas carillas
que en un cajón enterrarán.
Saben que en un futuro
lenguas de fuego las lamerán
pero mientras son testimonio
de la necesidad de expresar.

 (11/11/2018)

VISITA AL MUSEO

Escrito por LunaNimac 05-11-2018 en RELATOS. Comentarios (0)

Era una turista más en esa exótica y gran región; una de las atracciones recomendadas era la de visitar su famoso museo y hacia allí intentaba dirigirme aunque el sentido de la orientación nunca fue mi punto fuerte y en breve me encontraba perdida viendo delante de mi un sinnúmero de callejuelas que se entrecruzaban entre diagonales y recovecos conformando lo que me parecía un intrincado y original laberinto. El panorama que se extendía ante mi estimulaba la exploración y la aventura: mientras ciertos senderos eran sinuosos otros se elevaban en paralelas o conformando dibujos geométricos; algunas calles desbordaban de coloridas flores de diversas especies impregnando su entorno con aromas embriagantes y otras eran largas extensiones de rocas, piedras, arena o incluso hielo generando desolación a quien las recorriera; existían pasadizos de aguas cantarinas, pasajes de pastos de distintos tonos humedecidos por una constante garúa que sorprendía al olfato con el agradable olor de la tierra mojada, arboledas antiquísimas y jóvenes retoños forestales, innumerables parajes se abrían a cada paso. Eludí adrede el camino que bordeaba un abismo por asustarme los filos que exhibían las espadas, cuchillos, lanzas y demás armas punzantes que exhibían y los regueros de sangre que corrían por la pendiente del precipicio, en su lugar elegí adentrarme en una senda conformada por esponjosas nubes; bastó introducir allí mis pies para comenzar a flotar suavemente elevándome entre sedosos algodones musicales. Para mi asombro esa fue una de las escasas oportunidades en que mi instinto me guió en la dirección correcta, al final del ascenso apoyada sobre un fértil terreno se erigía una monumental construcción que ostentaba con orgullo el cartel de “Museo de la Palabra”. Subí la escalinata con forma de boca donde cada escalón era un diente y la alfombra roja hasta la impresionante puerta semejaba una larguísima lengua. Traspasando el portón de ingreso esperaban los fantasmas de las lenguas muertas, derrochando vitalidad, dando la bienvenida. Latín, sánscrito y esperanto eran los anfitriones encargados de señalar los mapas que indicaban la distribución ordenada en los diferentes pisos. Por los pasillos deambulaban gigantescos diccionarios quienes cuando encontraban un compatriota que hablara su idioma corrían felices tras él para abrazarlo entre sus hojas emocionados; todo allí: muebles, paredes, cúpulas, adornos... estaban conformados por vocablos. En la puerta de cada habitación colgaba un cartel referenciando la identidad de las voces que debían cohabitaban en su interior (castellano antiguo, lunfardo, catalán...). Por sus pasillos paseaban fascinadas procesiones de plumas que iban engarzando, con la habilidad de un orfebre, las palabras que seleccionaban en la pasarela confeccionando joyas únicas que luego lucirían sobre los exclusivos trajes de papel. Pronto descubrí que el orden no era característica del establecimiento: para que el visitante pudiera apreciar la belleza y particularidades de las obras allí exhibidas, consideraban indispensable y necesario que las mismas se sintieran libres de expresarse por lo que les permitían jugar, pasear y hasta corretear por donde quisieran e interactuar tanto con el público como con sus colegas compañeras. Y allí se encontraban también ejemplares de cada uno de los pasajes, calles y callejones de la región que en un comienzo asocié con un laberinto, incluyendo las filosas e hirientes del borde del abismo que me había negado a explorar. El referido museo de la palabra resultó el sitio más dinámico, de mayor variedad de ejemplares, interesante, bullicioso y fascinante que hubiere podido conocer; allí podría conversar tanto el hombre prehistórico como el más avanzado y moderno ser tecnológico, el académico ilustrado junto con el analfabeto inculto e ignorante. Dicen que en sus arboledas nacieron todas las leyendas y por una curiosa mimetización él mismo se tornó mitológico.

PERDIDA

Escrito por LunaNimac 30-10-2018 en POEMA. Comentarios (0)

Al contemplarla se advertía:
ella era fina, virgen, delicada,
¡tan pura!, inmaculada,
una belleza blanca...
¡justo como él las buscaba!.

Él poseía un interior oscuro
que cubría y disimulaba
pero la negrura de su boca
al observador delataba.

Él era diestro e ingenioso,
¡sabía cómo tratarlas!...
al verla no lo dudó:
¡sería toda suya!,
¡nadie más podría tocarla!.

Se le acercó con suavidad,
comenzó a acariciarla...
recorrió todo su cuerpo
dejándola por siempre marcada.

Tras usarla la abandonó,
ya no era más virgen
ni blanca ni inmaculada,
él la transformó...
¡nadie más vendría a buscarla!
Le dejó su firma grabada.

Él encontraría otras castas
para retornar a sus andadas
por ahora regresaría
al lapicero que es su casa.

A ella la apresaron
tras el vidrio de un marco,
destino de quien fuera
una joven hoja en blanco.