Blog de LunaNimac

LA PUERTA

-”Si no te gusta... ya sabés, ahí está la puerta”. La frase retumbaba al son de los tambores de la disconformidad. Y es verdad, la puerta estaba... custodiada por un desagradable y enorme centinela, justo delante de ella, inhibiendo silencioso cualquier eventual salida. Siempre de pie, parado en su puesto; pude leer en su identificación el nombre: “Temor”, así se llamaba.
Pero los centinelas envejecen o nosotros crecemos y nos tornamos más fuertes o más valientes o simplemente nos damos cuenta que estábamos equivocados. Lo cierto es que cuando se decidió a enfrentar al patovica, él simplemente se hizo a un lado y la puerta, sin llave, se abrió permitiéndole salir. Sabía que otras puertas podrían cruzarse en su camino pero ya habia cruzado la primera.


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