Blog de LunaNimac

UNA LEYENDA

 “El exilio o la vida!” intimidaba la dictadura , esa delincuente que cualquiera fuera su elección le robaba con su brazo carroñero su tesoro más preciado: su propia historia. Y partió, lejos... con una valijita llena de fotos, dibujos, papeles y alguito de ropa; sólo, con su juventud arañando el ocaso.
Sobrevivir en un lugar extraño, sin conocer a nadie, es difícil y más conseguir empleo, máxime cuando se es poeta y pintor de cuadros... finalmente logró negociar alojamiento y ocupación en una funeraria, con dedicación exclusiva a cambio de un magro sueldo y allí se quedó. Con el tiempo se acostumbró a esa manera de vivir y nunca más buscó otro trabajo o vivienda.
Su tarea consistía en preparar a los cadáveres: arreglarlos, vestirlos y maquillarlos para estar presentables en la última despedida ante sus familiares. Acostumbrado a la soledad mientras realizaba su labor les conversaba aún cuando no obtuviera respuesta, les recitaba sus versos, los peinaba con suavidad, acariciaba con ternura sus manos y los vestía y maquillaba con elegancia y sobriedad... siempre terminaba encariñándose con ellos, consciente del sin sentido de tales sentimientos. A la noche, antes de dormir, rezaba por ellos una plegaria improvisada para que sus almas encontraran la paz y plenitud sea donde fuere que se hallaren.
En sus ratos libres dibujaba. Cientos de flores, árboles y pájaros nacieron a través de sus lápices en un parto artístico donde la pasión y la emoción gobernaban y donde plasmaba y encontraba la esencia vital que su trabajo le ocultaba durante el dia.
A la mañana muy temprano y luego de un frugal desayuno tomaba sus dibujos y se dirigía al cementerio del pueblo caminando despacio. Visitaba las tumbas de sus silenciosos nuevos amigos dejándoles sus flores pintadas al costado de las lápidas.
Y aquí comienza la leyenda. Dicen que los ángeles y fantasmas del lugar, enternecidos, regaban con garúa sus dibujos y que de éstos brotaron raíces tornándose flores y árboles reales de fragancias exquisitas y belleza sin igual. Dicen que la propia muerte (tan necesitada y poco acostumbrada a la ternura y atención para con ella) se enamoró del joven ya que las almas que estuvieron en contacto con él eran las más hermosas de su carga y durante el trayecto de su viaje le repetían los poemas que él antes les habia narrado considerándolo un regalo personal y especial para su ser, tanto es así que la parca se tatuó en una de sus magras mejillas uno de sus dibujos sobre una lágrima de hueso y que por eso demoró todo lo que pudo en llevarse al joven consigo lo que recién hizo cuando ya anciano y sin fuezas él la llamó a su lado. Dicen que ese día llovieron pétalos (aunque los científicos lo atribuyeron a un fuerte e inesperado viento)
Lo único comprobado es que el cementerio es famoso por su magnífica flora aunque no se conoce ningún jardinero encargado de atenderla.


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